sábado, diciembre 31, 2005

-¿Encontraron al 2005?

Yo tampoco

A unos cuantos días de recibir el nuevo año, comencé por recordar algunos de los momentos más importantes del 2006 en cuanto a mi vida personal y académica.
El 2005 definitivamente no fue mi año. Este año, al parecer, puede considerarse una metamorfosis de un sin numero de ¡unos no se que, que, que sé yo! Hace unas horas recordaba que en todas las agendas se apreciaba mis escritos fechados como 2006, era como escapar del momento... algo, que paradójicamente aprendí a hacer durante este año.

Académicamente, tuve el placer de trabajar con algunos de los textos clásicos de la literatura, como: Pedro Páramo, La Insoportable Levedad del Ser, La Gatomaquia, 20 poemas y una canción desesperada, entre algunos otros cuentos. Al sexto semestre de la preparatoria, como uno de los trabajos finales, realicé una comparación entre el personaje de Pedro Páramo y el prototipo del mexicano coercitivo en Laberintos de la Soledad. Sin duda alguna, éste fue uno de mis más preciados trabajos que quisiera compartir con ustedes.

Si pudiera resumir lo mejor de este 2005, creo sería este trabajo que me ha llevado a un sin fin de preguntas acerca la esencia del mexicano, del ser humano cuando el factor imposición, dinero o en términos generales el poder, convergen en un mismo lugar. Espero y les agrade.
¡VIVA MÉXICO, HIJOS DE LA CHINGADA!

El mito del mexicano, la esencia y su naturaleza como ser, son algunas de las anécdotas que componen las obras literarias mayormente a mitad del siglo XX y es en este momento cuando el mexicano comienza a preguntarse: ¿quién es?, y a partir de esto quién podría ser? Todas estas cuestiones responden a la necesidad de construir, por los mismos mexicanos, un México política y culturalmente hablando, a partir de la Revolución Mexicana. El laberinto de la soledad de Octavio Paz, presenta esté análisis de la esencia del mexicano; una explicación histórica y cultural de su naturaleza donde el autor logra responder a las necesidades de identificación de la sociedad vigentes hasta nuestros tiempos. Por otra parte, Pedro Páramo de Juan Rulfo anecdóticamente nos presenta historias de diferentes personajes que reflejan al mexicano y su miedo a ser como lo dice Paz: “Por que todo lo que es el mexicano actual, como se ha visto, puede reducirse a esto: el mexicano no quiere o no se atreve a ser él mismo” (66). En este trabajo analizaremos la concepción de vida social del mexicano según Paz: “Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado” (71) desde el personaje que lleva el nombre la novela de Rulfo.

Pedro Páramo es el claro ejemplo del “chingón” del “macho” mexicano del que Paz habla en su ensayo: “El macho es el Gran Chingón. Una palabra resume la agresividad, impasibilidad, invulnerabilidad, uso descarnado de la violencia, y demás atributos del macho: poder. La fuerza, pero desligada de toda noción de orden: el poder arbitrario, la voluntad sin freno y sin cauce” (73). Pedro es un cacique, que hace uso de su poder para chingar a los habitantes de la Media Luna después de sentirse infiltrado, abierto hacia el amor que tiene por Susana San Juan: “ Sentí que se abría el Cielo. Tuve ánimos de correr hacía ti. De rodearte de alegría. De llorar. Y lloré, Susana, cuando supe que al fin regresarías” (Rulfo, 140), el cuál es imposibilitado por el padre de ella y además no correspondido, al menos como Pedro Páramo quisiera: “Le ofrecí nombrarlo administrador (al padre de Susana), con tal de volverte a ver. ¿Y qué me contestó? “No hay respuesta—me decía siempre el mandadero--. El señor don Bartolomé rompe sus cartas cuando yo se las entrego.” Pero por el muchacho supe que te habías casado y pronto me enteré que te habías quedado viuda y le hacías otra vez compañía a tu padre” (Rulfo, 139). Páramo al sentirse herido, vulnerable a la muerte de Susana San Juan decide hermetizarse, a “cruzarse de brazos”: “ La Media Luna estaba sola, en silencio. Se caminaba con los pies descalzos; se hablaba en voz baja. Enterraron a Susana San Juan y poco en Comala se enteraron. Allá había feria. Se jugaba a los gallos, se oía la música; los gritos de los borrachos y de las loterías. Hasta acá llegaba la luz del pueblo, que parecía una aureola sobre el cielo gris. Porque fueron días grises, tristes para la Media Luna. Don Pedro no hablaba. No salía de su cuarto. Juró vengarse de Comala: --Me cruzaré de brazos y Comala se morirá de hambre. Y así lo hizo” (Rulfo, 171). Inevitablemente surge en Páramo una de las características principales del mexicano: el sentirse solo ante la imposibilidad de abrirse al miedo de ser chingados; como decíamos o somos los que chingamos o los chingados.

En cuanto los numerosos significados del verbo chingar Paz argumenta que todos presentan siempre como significado último la agresión. Ésta en diferentes grados desde el de incomodar hasta el matar, pero siempre con el objetivo de arremeter contra la persona en cuestión: “El verbo denota violencia, salir de sí mismo y penetrar por la fuerza en otro. Y también, herir, rasgar, violar –cuerpos, almas, objetos--, destruir” (69).
Páramo explota y se aprovecha de los trabajadores y sus campos:
—La semana venidera irás con el Aldrete. Y le dices que recorra el lienzo. Ha
invadido tierras de la Media Luna.
---Él hizo bien sus mediciones. A mí me consta.
---Pues dile que se equivocó. Que estuvo mal calculado. Derrumba los lienzos si es preciso.
---¿Y las leyes?
---¿Cuáles leyes, Fulgor? La ley de ahora en adelante la vamos a hacer nosotros. ¿Tienes trabajando en la Media Luna a algún atravesado?
---Sí, hay uno que otro.
---Pues mándalos en comisión con el Aldrete. Le levantas un acta acusándolo de <> o de lo que a ti se te ocurra. (Rulfo, 100)

Además violenta sexualmente en contra de las mujeres en Media Luna: “-- Dicen por ahí los díceres que es él el que se encarga de conchabarle muchachas don Pedro. De la que nos escapamos.-- ¿Ah, sí? Con ese viejo no quiero tener nada que ver. (Rulfo, 103)”, así procreando muchos hijos de la chingada, como Juan Preciado, Miguel Páramo, Abundio y posiblemente muchos más. Media Luna tiene por madre a la chingada. La Chingada según Paz “es el engendro de la violación, del rapto o de la burla” (72), deshonra que el mexicano dentro de una sociedad de competitiva entre fuertes y débiles, de chingones y chingados, no puede soportar.

Así mismo, la búsqueda de Juan Preciado por su padre Pedro Páramo reconoce el primero ser un viaje que realiza principalmente por su madre, para así poder cobrar el abandono del padre. La búsqueda del origen de Preciado es uno de los elementos más que se relacionan con uno más de las características del mexicano: “El misterio del paradero de sus restos es una de nuestras obsesiones. Encontrarlo significa nada menos que volver a nuestro origen, reanudar nuestra filiación, romper la soledad. Resucitar” (Paz, 76). Sin embargo, es sabido y el mismo Paz lo argumenta en el capítulo llamado “La dialéctica de la soledad” en El laberinto de la soledad que es el hombre el único ser que se siente solo y también el que está en búsqueda de otro. Así que Rulfo logra la identificación no sólo de los mexicanos hacia Juan Preciado en la búsqueda de su padre, sino de todos los habitantes en el globo terráqueo.

Pedro Páramo es indudablemente el reflejo de la forma de vida, hablando del comportamiento del mexicano, vigente aún en el siglo XXI. Ahora podemos observar la mexicanidad que presentan al menos los personajes de Rulfo, que responden, como ya lo habíamos mencionado, a exigencias sociales a la propia identificación. Además, una de las historias principales de la obra es decir, la de Juan Preciado nos remite al sentimiento de la soledad de los mexicanos y a la búsqueda del origen, es decir el rompimiento de este aislamiento.



Bibliografía
Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. México: Fondo de cultura económica, 1981.
Rulfo, Juan. Pedro Páramo. España: Cátedra, 2003.


sábado, diciembre 24, 2005

¡Feliz Navidad! ¡Felices Fiestas! o al menos ¡Feliz atragantón y borrachera!


Nunca falta la estrella de la fiesta

Es inevitable apreciar cada uno de los foquitos navideños que mis vecinos han agregado a cada ocasión que me es necesario salir de mi casa y, por supuesto, regresar a ella.

Podríamos pensar que esta carrera de “a ver cuántos foquitos soy capaz de poner” y de “a ver qué vecino es el manda más foquitos navideños” es simplemente un juego donde los vecinos registran las horas en las que salgo y entro de mi casa para ordenar cada vez más o menos foquitos según sea el caso. Y es que si lo pensamos de esta manera, puede sonar lógico, o es que ¿acaso son dueños de la comisión de electricidad?

Basta. Sólo es interesante mencionar que, entre tanta competencia hasta yo me sentía en la necesidad de al menos prender y apagar por un largo período el foco de la cochera y demostrar ese espíritu navideño del que tanto admiro de mis vecinos. Sin embargo, una vez más, decidí mostrar ese espíritu grinchero.

Así también, me pareció gracioso observar, entre los adornos de mis vecinos, a un enorme grinch inflable. ¡Claro!, el Grinch estaba siendo acompañado de lucecitas, noches buenas, adornitos rojos por aquí, adornitos verdes por allá, todos glaseados de un tono dorado. Bonito, pero ya no entendía la idea. ¿Qué no el Grinch hablaba de la espíritu consumista de la navidad?, por que ya el inflable de algunos 800 pesos me dejó en duda.

Al parecer el mismísimo Grinch se ha convertido en un objeto más de la comercialización de la navidad, ¿qué loco, no? Pero bueno, dígame algo que no se comercialice en esta navidad… ah!, por poco se me olvida: la navidad es el momento en que los hombres se reúnen para recordar el nacimiento del niñito dios. Si, ese niñito, el niñito al que todos los chiquilines de la casa le demandan un x-box, una bratz, un carrito eléctrico o una cocinita integral. Mientras que los ya no tan chicos, le solicitan la srta. Santa claus del comercial de tkt o un Ken playero a los musculos de fuera. Recordemos que todas estas peticiones son mejor realizadas por los demandantes y recibidas por el que concede, después del sacro evento del rosario. O si la cosa no está tan descarada, pues las peticiones se realizan durante el convivio de la pachanga, para que se amenice, ¿no?

Pero bueno, la discusión si las fechas se celebran según la perspectiva religiosa es otra cosa, aunque respeto a aquellas personas que sí son coherentes con los preceptos de la religión, por muy pocas que sean.

¿Quién puede negar que las fiestas de diciembre son a todo dar?, para los religiosos sin duda alguna es una fecha muy especial que se comparte con los seres queridos; para los católicos por tradición, es una excusa para pasar un rato agradable con familiares y amigos, recibir y dar regalos, comer todo lo prohibido y tomar para relajarse; y para los no católicos, ni por tradición o convicción, son tiempos para tomarse un descanso, convivir, así mismo de recibir y dar regalos, comer y tomar. En resumen, la navidad es una época en donde se convive con algunos seres queridos, las actividades durante el evento son diversas según las muy superficiales perspectivas navideñas que acabo de mencionar, pero sin embargo sabemos es tiempo de compartir algo.

Y fuera de pensar cuánto consumimos de lo que la caja idiota nos muestra, ya de fregado pensemos en arreglarnos con las personas que tenemos a nuestros alrededores. Comencemos por darnos cuenta que el mundo funciona por hombres, y que por lo tanto con hombres debemos relacionarnos para funcionar como individuos dentro de esta sociedad. Recordemos también, que hay gente que nos hecha la mano sin algún interés material o de beneficio para su persona. En cuanto a este tipo de personas debemos ser cautos, procurarlos; seguramente esta raza nos acompañará un largo tiempo en el camino de la vida.
Y pues antes de ponernos melancólicos, mejor les cuento mi noche del 24:
Llegué un poco tarde, por unas cuantas obvias y rezadas razones. Después me deleite en comunicarme con una persona; de esas que les cuento es un goce procurar. Enseguida nos decidimos por comer, y entre tanto muerto de hambre y tan poco espacio, tuve que esperar hasta la segunda ronda -y no hablo del segundo plato de cada uno de los invitados, sino de la segunda ronda de muertos de hambre a la mesa-. Durante la cena, fui partícipe de algunos comentarios futboleros; así es, futboleros aún y a casi una semana del show chiquidracula, y eso que la familia se identifica con la garra del tigre. Y después tiempo de regalos, acto que me da muchísima gracia; ver a cada una de las expresiones faciales de mis primitos al recibir un regalo, además de verme a mí, a mi primo de 19 y mis hermanos de arriba de 20, babear y bromear –o desquitar la angustia- al ver los regalos de nuestros primos. El cierre de la noche, se resume en fotos, fotos, fotos, no more flash porfavore, y mi tía diciendo: “hiciste trampa en ser de las primas grandes y recibir uno DE LOS MILES regalos”

Nota: las letras mayúsculas son agregados para esclarecer la idea principal del escrito.

Já! Y según yo hablando de consumismo.

¡Felices fiestas!

Muchísimas gracias a todos aquellos amigos con los que sigo y no en contacto:
*Mis cidebitos ¡no se acaben!, los extraño muchísimo: primita, Fatimí, Blanquita, Ale, Tonito, David, Gussy, Rojito, Juanico, Nataly, Chío, Cynthia, Jaime, Iván, Ponce, Lita, Lady D, Dany, Jorge, Pepe, Ronald, Nestor. Mi Lynda hermosa que la veo con más frecuencia.
Y claro, como olvidar a las altas personalidades del Cideb: el prof. Javier y el lobo.
*Los amigos de la vida: Neto y Dani.
*Los tequitos: el renombrado colega, las amiguis: el trío y la compañera periodística.

¡Muchas Gracias!

viernes, diciembre 16, 2005

Los mejores editoriales - Amor del Verde por Amaya Marichal-





¡Qué artículo tan más fluido y un tanto picoso! Durante la lectura a este artículo, reí unas cuantas veces...disfurtenlo.

Comentarios a la autora del artículo a: amaya99@gmail.com
***
“Dupla de payasos”. Así calificó en días pasados a Vicente Fox y a Elba Esther Gordillo el no menos chocarrero Niño Verde, muy poco conocido por los mexicanos como Jorge Emilio González, líder del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
La frase no puede ser más divertida si tomamos en cuenta el número de chistes que circulan por ahí aludiendo a uno de los tantos videoescándalos acaecidos, cuyo protagonista fue precisamente el líder del PVEM. El ingenio mexicano ni siquiera perdonó el ahora famoso apodo de “El niño verde” (también he oído que le dicen “El niño muerde”).
El inmaculado Jorge Emilio González etiquetó de corrupta a la líder del SNTE y afirmó que no tenía la calidad moral para criticar a nadie…
No se ría, es en serio.
Que quede claro que mi propósito no es defender a nuestro señor Presidente ni a la intachable Elba Esther, simplemente pretendo exponer la facilidad con la que los actores políticos lanzan frases francamente jocosas y analizar con el mismo tono risueño algunos datos interesantes relacionados a los principios del PVEM, razón por la cual me di a la tarea de visitar el portal electrónico de este partido.
Tremenda sorpresa la que me llevé. Quizá usted no lo sepa, pero déjeme decirle que los principios fundamentales del Partido Verde son el amor, la justicia y la libertad. Sí, leyó usted bien: Amor. Justicia. Libertad.
Lo de justicia y libertad no me resulta nada extraordinario. Creo que todos los partidos políticos utilizan principios similares para adornar sus discursos y programas políticos. Pero, ¿qué tal lo del amor? ¿No le parece de lo más romántico? En estos tiempos de política tan salvaje, de traiciones, de corruptelas, de engaños y de intentos de desafuero, ¿no es acaso admirable que un partido político se preocupe por este sentimiento tan sublime?
Obviamente, tenemos que entender que las declaraciones hechas por el Niño Verde en contra de Fox y Gordillo son el resultado del amor que profesa el líder del PVEM hacia Roberto Madrazo, a quien describió como una persona “que tiene una visión muy clara de lo que se debe de hacer en la Presidencia de México”.
Otra verdadera prueba de amor fue la realizada por Bernardo de la Garza, quien abandonó su candidatura a la presidencia para unirse al proyecto siciliano del candidato del PRI, decepcionando así a miles de mexicanos que estaban dispuestos a votar por él. Bernardo está conciente de la importancia que reviste la aprobación de reformas a nivel legislativo y está dispuesto a sacrificarse por ello. Los diputados, los senadores y el dinero que ganará el PVEM a cambio de la alianza son sólo factores secundarios. Ese sí es amor del bueno.
Amor a México también es el que mostró la militancia del PVEM al darle la espalda al PAN para las próximas elecciones de 2006 por el hecho de haber traicionado el proyecto que juntos construyeron en el 2000 con el objetivo de tener un México mejor, más bonito y más amoroso.
Pero la muestra suprema de amor es aquélla emprendida por el diputado Jorge Kawagi, quien decidió participar en Big Brother VIP para mostrarnos a todos los mexicanos sus más íntimos pensamientos y sus más nobles intenciones, además de darnos la satisfacción de ser testigos de su admirable condición de boxeador. Y todo eso, sólo por amor a nuestro país.
Pero este asunto del amor no es el único que llamó mi atención de los postulados enarbolados por el PVEM. Algo que me parece sumamente significativo es que el PVEM tiene “la obligación de no aceptar pacto o acuerdo que lo sujete o subordine a cualquier organización internacional, o lo haga depender de entidades o partidos políticos extranjeros o nacionales”.
Así pues, querido lector, estamos ante un partido que predica el amor, que es coherente, que no se somete, que no tiene mañas, que no funciona como un negocio familiar, que no se vende, que no traiciona a sus antiguos aliados. Es el partido perfecto. Es el Partido Verde Ecologista de México.


TOMADO DE MILENIO DIARIO DE MONTERREY EN PUBLICACIÓN DEL 15 DE DICIEMBRE DE 2005




¡Tiempo de tachones, já!


Disculpen la demora, pero esque he andado un poco ajetrada después de mis días post-loquera académica y los he tratado de aprovechar al máximo. Sin embargo, tengo muy buenas noticias. A partir del día jueves ocho de este mismo mes, comencé por colaborar en el periódico Milenio, en donde me dedico a la edición de los artículos editoriales de las páginas 19 y 20 del diario. Es por esto, que desde ahora tengo mucho material por publicar en este humilde espacio.

De aquí en adelante, trataré de publicar, además de las ya leídas aventuras tequitas y una que otra experiencia de escritor reprimido, algunos de los mejores editoriales -a mi parecer- que se publican día con día en Milenio. Así también, si nos da por inspirarnos, realizar un breve análisis de la nota, comentarios, observaciones, etc. Y pues a ver que tal sale esto.

Bueno, después de aviso de nuevas secciones en este espacio, les cuento como estuvo mi inicio aquí en Milenio. Un día de aquellos bien pesadones, con el penúltimo exámen final de la universidad, asistí a un evento organizado por el Dr. Victor Kerber, director de la maestría de Medios de Información y Política en el Tec de Monterrey, titulado algo así -disculpen el olvido- Elecciones 2006 y Medios de Información. A lo que puedo opinar, las exposiciones de los primeros panelistas las encontré pertinentes, interesantes y muy bien abordadas. Pero bien, esta primera parte del evento tal véz lo narraré en otro post y continuemos con lo del diario. Un poco cansada, llegué a la sala de eventos en rectoría. Ahí me encontré con mi profesor de la materia de Introducción a la Política Internacional y organizador del evento, el cual me advirtió de la posibilidad de apoyarle, siendo él asesor de editoriales. Así es que comencé por ir al edificio de Milenio y pues tratar de hacer algo... y sí, me puse a observar al Dr. trabajar y nada más que eso. Y con eso que el Dr. no puede asistir al diario, no lo van a creer pero ya estoy haciendolo sola. Imáginenme toda nerviosa y leyendo un par de veces los artículos para no influir en las ideas principales de estos señores que escriben. Pero bueno pues, si me equivoco ya me lo harán saber, por lo pronto les hago tachones a esta gente.

Muchas gracias al Dr. por esta oportunidad, y pues a darle... ¿qué quería ser periodista?, pues ahí tiene.

Oigan, no se olviden de comprar su periódico Milenio o checarlo en
www.milenio.com

Y pues escribimos más pronto, ya andamos trabajando en un articulillo sobre estas épocas navideñas. Siguanle sorbiendo al chocolatito caliente, que no falta que en poco tiempo haga calor en este Monterrey calidad desierto.