Al borde
Y ya hace bastante tiempo que no posteaba en esta cosa. Después de ya casi cuatro meses extraños, difíciles, inadaptables, patéticos, inimaginables, llorados, reídos, angustiosos y los que me llevaron al borde del sentimentalismo. Apenas y comienza este diciembre sin pinito, lucecitas, noche buenas, chocolates, regalos de santaclos; ni mucho menos de tíos, primos, hermanos, amigos o papás, sin empanadas cubiertas de azúcar o del mentado nacimiento que ocupa al menos metro cuadrado de la casa. Aunque ya seguramente, vislumbro un diciembre, al menos sin aquellas comprobaciones de lectura diarias y estúpidas. Ahora sí que empiezo a descansar y ya siento que duele el cuerpo de tanto dormir, aunque diría la sensación es mucha más placentera que cuando el cuerpo dormita sobre los escritorios de la biblioteca de nuestra máxima casa de estudios.
Pero bueno, no hay que caer en el ya patético “y esque el sistema, y esque los maestros y esque la hueva”… simplemente ya estamos aquí adentro y si no nos gusta pues pa fuera, ¿no? Mejor digamos “ahhh que ches viej@s de las de sas como?” y riamos un rato. Convivamos con aquellas buenas y pocas amistades que pudimos germinar y empezar por cultivar durante estos cuatro meses. Pero bueno, a lo que te truje Lencha. Para el lunes 5 de diciembre acaban finales y para el lunes 5 de diciembre salgo de Monterrey a renovar aires, caray, y así regresar fresquecitos y ahora sí, fríos emocionalmente ante las circunstancias que congelaron una vez, el aliento de su servidora.
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Pero bueno, no hay que caer en el ya patético “y esque el sistema, y esque los maestros y esque la hueva”… simplemente ya estamos aquí adentro y si no nos gusta pues pa fuera, ¿no? Mejor digamos “ahhh que ches viej@s de las de sas como?” y riamos un rato. Convivamos con aquellas buenas y pocas amistades que pudimos germinar y empezar por cultivar durante estos cuatro meses. Pero bueno, a lo que te truje Lencha. Para el lunes 5 de diciembre acaban finales y para el lunes 5 de diciembre salgo de Monterrey a renovar aires, caray, y así regresar fresquecitos y ahora sí, fríos emocionalmente ante las circunstancias que congelaron una vez, el aliento de su servidora.
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TO: you
Cursi, cursi y cursiliando
dicen que te pasas la vida, mujer.
Cuando escuchas y lees aquella voz lejana,
aquella voz que a través de mares poco se escucha
pero como ola de mar arrastra hasta aquellos labios y caricias tan deseadas.
Dicen que lees lo que tu boca quiere decir
y que dices lo que lees cuando besas en los labios.
No quiero interrumpir pero,
¿qué acaso eso es ya tema del siglo pasado?
que la dicha, que la alegría, que el deseo por el amor ilusionado,
por el amor entusiasmado, por el amor único y apasionado…
El amor en rojo, el amor en rosa, el amor en vela, el amor en candela
y ya hicimos un olor que penetra, que ahuyenta y que paraliza a cualquiera;
con cara y chillido de un pequeño abandonado.
Y es que la pasión come, devora y sumerge al individuo
en un sinfín de amores en desamor.
Que sea amor en rojo, amor en rosa, amor de libreta, amor de poeta.
Que se crea que se cursilea, que se juega, que se vive, que se besa.
Y ya hicimos que se sienta como pétalo en el corazón,
como espina en la razón, que moviliza a dos al amor que cuida y respeta.
Sigue escuchando la voz que viene de mares lejanos,
de costas desconocidas, de tierras que probablemente no visitaras pasado mañana,
pero que sí reconoces a largas distancias como si ésta fuera tuya y
que lees como si fuera el libro más hojeado en tu biblioteca.
Cursi, cursi, cursiliando te veo, en siglos impensados, en siglos de rojo necesitados.
Amando, besando, hasta que la vela chorree, hasta que la candela apeste,
Hasta que el amor duela,
hasta que el amor comprenda,
hasta que el amor comience a dar
hasta que al amor satisfaga el corazón con el pétalo engomado
y a la razón con la espina incrustada.

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