jueves, septiembre 29, 2005

La Granja del tío Genio



Y me ha dado unos treinta minutos de descanso, el domador que con su látigo me ha perseguido durante estás dos largas semanas. Era ya justo, ¿no lo cree, sr. tec?



Un día de aquellos, en el que camino desganada por Luis Elizondo, saco de mi mochila la credencial que día a día es mi pasaporte a la tan prestigiada comunidad Tec; no olvidemos que la institución satisface los estándares mundiales académicos que claro, en México eso podría traducirse en mil resúmenes diarios que sintetizan sólo los primeros y últimos dos párrafos de la lectura de algunas veinte hojas, y que sorprendentemente son las herramientas totales de la "élite intelectual" tec para el éxito de un examen parcial. Y yo que pensaba que iba a tener que leer o al menos hojear alguno que otro libro para sentirme universitaria, já.
En fin, caminaba ya frente al estacionamiento de aulas tres con destino a mi primera clase, está vez con los ojos cerrados para terminar el sueño que deje a medias, cuarenta minutos antes. El recorrido significaba, mis últimos cinco minutos de descanso bien aprovechados pero, recordando que el sr. Tec al pretender la construcción de un campus ameno, con ambiente natural dentro de esta pequeña ciudad, los grandes cantares de dos bonitos y coloridos pavorreales interrumpieron aquel súbito descanso. Los animales aquellos, corrían y cruzaban aquel estacionamiento quasi una granja donde borregos, vacas, marranos, serpientes, arañas, cucarachas, y demás animales rastreros, conviven fraternalmente. He pensado, sería interesantes invitar a las lindas criaturas; patos, venados y pavorreales a ser parte de las actividades académicas, y dejar por un lado a la demás población de está granja, al menos por unos cuantos días. Consideremos que son los patos y los pavorreales los seres que muchas de las veces encontramos paseando en los alrededores de nuestra inmensa biblioteca es decir, conocen aún más la biblioteca que los propios estudiantes. No me sorprendería que los encontrara por las noches infiltrándose en los pasillos de estos grandes estantes que contienen miles y millones de letras no leídas. Interesante compartir clases con estas criaturas ¿no?, al menos respiraríamos aires nuevos, frescos.
Total, después de este placentero divague, asistí a mis última clase del día en donde el la asignación de trabajo a inmensos equipos ya me parecía la pesadilla de dos largas semanas, y sí, lo sigue siendo. Para desarrollar aquel requisito, era necesario asistir a algún centro donde la participación de las personas regiomontanas fuese importante, en ejemplo: la macroplaza. Y así es, sacrifique un domingo en la mañana por acudir a aquel lugar, tiempo que después consideraría de uso eficiente, de regeneración, de identificación, y de conciencia al compromiso. El sol lo encontraba por todas partes, hasta en aquellos rincones donde la protección de algún árbol nos obsequiaría un poco de sombra y fresco. Traté de ubicarme, me encontraba frente del teatro de la ciudad y detrás la biblioteca Alfonso Reyes, decidí caminar bajo aquel inmenso sol y quien sabe, tal véz montarme en los caballos marinos del Tritón. Recorrí despacio cada uno de los sitios de la macroplaza; el popular “césped del amor”; en donde hombres y mujeres pasan una tarde entretenida en compañía de su pareja, el kiosco; hasta ahora sin público y el palacio municipal; donde el danzón es la mejor y más divertida forma de pasar el tiempo para los viejitos regiomontanos. Al escuchar los primeros acordes de Nereyda, no dude y me introduje entre aquel gentío bailador, donde no faltaba la pareja artista; la que va, con atuendos brillantes y propios del baile, a ser observada por los espectadores, la pareja meramente bailadora; la que disfruta el acto, los que buscan pareja y los que asisten sólo para presenciar aquella música en vivo. Me contaron que la música paraba a la 1 de la tarde, pero que continuaba en la alameda; ¿quién podría pensarlo?, también los viejitos se la pasan de fiesta en fiesta y considerándolo bien hasta aprovechan eficientemente el día, comenzando en la macroplaza a las 11 am continuando en la macroplaza a las 3 y terminando en parque fundidores allá por las 7 pm, ¿quién dijo que tener amigos de la tercera edad era aburrido? Logré entrar en ambiente entre tanto abuelito, que no quería salir de ahí pero, tuve que continuar en mi “investigación” de campo y fui a ver como hacían la machaca. Con eso de que es el 409 aniversario de la fundación de Monterrey, las festividades estaban a todo vapor, por un lado la gente ya esperaba los tacos y la pepsi, patrocinados por el municipio, mientras que escuchaban al coro de la normal superior, seguido del fara fara cumbianchero; una pareja ya andaba mostrando las habilidades para bailar la nueva canción de Bobby Pulido; aquella que pide que la güerita ya no se haga del rogar y la invita a hecharse una chela el domingo, bastante modernizados los abuelitos. -¿Y qué pasó con la machaca?, ¿qué no iba a salir a la 1?, decían unos cuantos abuelitos mientras Azael Sepúlveda, organizador de estos eventos, en medio de las enormes cacerolas y rodeado por múltiples cámaras y reporteros, portaba la mejor sonrisa y el delantal más limpio entre los cocineros. Al parecer la política tenía presencia en el evento, y la oportunidad de campaña no se dejaba atrás; de que había pan y circo, había.
Cada vez me picaba más el sol, ya mis hombros se veían rojos y sudaba la gota gorda. Aun así, podía observar y presenciar la alegría de la gente, que aún con aquellos elementos ambientales y el aglutinamiento de personas, pretendían pasarse un buen rato en compañía de la familia. Es aquí cuando uno se pone a reflexionar y valorar las cosas sencillas de la vida, comenzé por sentir aquella emoción que exige la identificación, la comprensión. El doctor simi, también había sido actor importante en el circo, regaló algunos productos indispensables como arroz, frijol etc, además un periódico; el que nadie leía, y una gorrita de cartón con la cara de aquél doctor y la sonrisa imprescindible, que ya quería hasta tenerla sobre mi cabeza.
A lo lejos… “Yo no olvido al año viejo, por que me ha dejado cosas muy buenas…”, yo no podía estar ahí parada entre el kiosco y la machaca, tenía que regresar a la pista de baile pero, tenía que continuar con mis obligaciones universitarias. Ya eran casi las 3 de la tarde, mis hombros cada vez más rojos pedían descanso, por lo que opté tomar las últimas notas y salir de aquel inolvidable evento.
Los recuerdos quedarán. Recordaré aquellas caras arrugadas, tristes, alegres, y aquellas que reflejan ilusiones como recortes de la gente regiomontana que lucha, que sobrevive en este mundo lleno de gandayas.
Para el día siguiente, regreso a aquel recinto de sabiduría borregal, ¿y qué creen?, que se une a la granja un simpático gatito que se aposentaba sobre el filo de la ventana de un salón de clases. El animalito se me hizo tan simpático, que hasta me recordó una gárgola de aquellas del arte gótico, casi me da miedo, pensé que en la esquina siguiente encontraría la iglesia de Notre Dame y a los fieles y apasionados católicos, me aterrorizé al pensar en estos últimos. En fin, para reafirmar nuestro autocontrol hacia estas fuerzas católicas, la granja nos provee varios de estos en cada uno de sus rinconcitos.
Y otra vez el pavorreal, se atraviesa con aún más descaro, no hice nada, lo haría al terminar clases. Caminaba ya hacía mi carro, y antes de salir del estacionamiento tec, que me encuentro al pavorreal, pretendía golpearlo o algo así, pero recordé que un buen amigo convive con estos animalitos a diario; dice que les enseña las porras de los rayados-borregos, aunque pensándolo bien yo creo que son ellos los que le muestran el modo y el orgullo de vida del pavorreal; principalmente cuando éstos nos hacen percibir el abánico de colores de aquellas gloriosas plumas. Así que decidí esquivarlo y continuar con mi camino además que, el gustito me hubiera costado 30 grandes, así que preferí cuidar por él. Ya habrá algún borrego por patear en el largo camino de mi preparación profesional.

4 Comments:

Blogger Unknown said...

En mi clase de historia, dos estudiantes de Ciencia Política creen que serán altos dirigentes del país. Esto, y los resúmenes, los cuadros sinópticos, las materias de relleno, los trabajos en equipo -para que el apto batalle, y el no apto sea un parásito del primero- son encabezados tan frecuentes que mejor optamos por no mencionarlos, o dejarlos correr.
Yo le quería sugerir a Sostmann que metiera en el campus un par de simios, y ver qué costumbres aprenden... imagínate dejar uno en "el borrego"... en cuestión de días aprendería la geografía completa de centrito valle; más de 40 variedades de quejas; creerían que la moda es una ciencia. Este simio, terminaría por creer que el mundo es en realidad un lugar pequeñísimo: escuela, valle, iglesia, cancún, McAllen. De la macroplaza hablarían como Truman lo haría de la Unión Soviética: un lugar lejano en donde todo es un cliché... peor, algo de lo cual no se puede uno infectar. Así son las élites, pero más específicamente -caso borrego- las próximas madres y esposas en esta élite, los nuevos modelos de MMC.

Y probablemente, al final de nuestras carreras, los pavorreales disputarían con los simios y los venados, la hegemonía como especie... o el derecho a ser considerados un grupo estudiantil. Gandayadas, una materia invisible y de tiempo completo en el Tecnológico de Monterrey.

Saludos!

JRC

9:09 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Nena que barbara !!!!

EXCELENTE narrativa ..... la verdad te admiro ......


Espero mas que leer !!!!

PD. Despues arreglamos lo del guacardi limon .....

EL DETECTOR DE METALLLL !!!!


- Aaron G.

3:14 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

ke onda carmensiux
jajaja "el cesped del amor" te la bañaste jaja sts bn lokia
oie bno nomas pasaba par saludar
kdtee y luego t escribo otro post ke tenga mas feeling i promise..jeje

byez!

diana

2:05 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Hey, que hubole!
Cuanto odio a los animales!!
No lo puedo creer de ti Carmen García... pero bueno, al parecer tu odio al Tec y a los animales del Tec se ésta convindando y cada vez se hace más fuerte ¬¬, cosa que no es buena...
Controlate Chava!!! Controlate!!!
Cuando veas un pavorreal respira profundo y cuenta hasta 10 ;)

Aunque no te critico por odiar al gato ¬¬...

Saludos! Cuidate!!!

Seguiré leyendo tus posts cada que tenga tiempo!

7:00 a.m.  

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