sábado, diciembre 31, 2005

-¿Encontraron al 2005?

Yo tampoco

A unos cuantos días de recibir el nuevo año, comencé por recordar algunos de los momentos más importantes del 2006 en cuanto a mi vida personal y académica.
El 2005 definitivamente no fue mi año. Este año, al parecer, puede considerarse una metamorfosis de un sin numero de ¡unos no se que, que, que sé yo! Hace unas horas recordaba que en todas las agendas se apreciaba mis escritos fechados como 2006, era como escapar del momento... algo, que paradójicamente aprendí a hacer durante este año.

Académicamente, tuve el placer de trabajar con algunos de los textos clásicos de la literatura, como: Pedro Páramo, La Insoportable Levedad del Ser, La Gatomaquia, 20 poemas y una canción desesperada, entre algunos otros cuentos. Al sexto semestre de la preparatoria, como uno de los trabajos finales, realicé una comparación entre el personaje de Pedro Páramo y el prototipo del mexicano coercitivo en Laberintos de la Soledad. Sin duda alguna, éste fue uno de mis más preciados trabajos que quisiera compartir con ustedes.

Si pudiera resumir lo mejor de este 2005, creo sería este trabajo que me ha llevado a un sin fin de preguntas acerca la esencia del mexicano, del ser humano cuando el factor imposición, dinero o en términos generales el poder, convergen en un mismo lugar. Espero y les agrade.
¡VIVA MÉXICO, HIJOS DE LA CHINGADA!

El mito del mexicano, la esencia y su naturaleza como ser, son algunas de las anécdotas que componen las obras literarias mayormente a mitad del siglo XX y es en este momento cuando el mexicano comienza a preguntarse: ¿quién es?, y a partir de esto quién podría ser? Todas estas cuestiones responden a la necesidad de construir, por los mismos mexicanos, un México política y culturalmente hablando, a partir de la Revolución Mexicana. El laberinto de la soledad de Octavio Paz, presenta esté análisis de la esencia del mexicano; una explicación histórica y cultural de su naturaleza donde el autor logra responder a las necesidades de identificación de la sociedad vigentes hasta nuestros tiempos. Por otra parte, Pedro Páramo de Juan Rulfo anecdóticamente nos presenta historias de diferentes personajes que reflejan al mexicano y su miedo a ser como lo dice Paz: “Por que todo lo que es el mexicano actual, como se ha visto, puede reducirse a esto: el mexicano no quiere o no se atreve a ser él mismo” (66). En este trabajo analizaremos la concepción de vida social del mexicano según Paz: “Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado” (71) desde el personaje que lleva el nombre la novela de Rulfo.

Pedro Páramo es el claro ejemplo del “chingón” del “macho” mexicano del que Paz habla en su ensayo: “El macho es el Gran Chingón. Una palabra resume la agresividad, impasibilidad, invulnerabilidad, uso descarnado de la violencia, y demás atributos del macho: poder. La fuerza, pero desligada de toda noción de orden: el poder arbitrario, la voluntad sin freno y sin cauce” (73). Pedro es un cacique, que hace uso de su poder para chingar a los habitantes de la Media Luna después de sentirse infiltrado, abierto hacia el amor que tiene por Susana San Juan: “ Sentí que se abría el Cielo. Tuve ánimos de correr hacía ti. De rodearte de alegría. De llorar. Y lloré, Susana, cuando supe que al fin regresarías” (Rulfo, 140), el cuál es imposibilitado por el padre de ella y además no correspondido, al menos como Pedro Páramo quisiera: “Le ofrecí nombrarlo administrador (al padre de Susana), con tal de volverte a ver. ¿Y qué me contestó? “No hay respuesta—me decía siempre el mandadero--. El señor don Bartolomé rompe sus cartas cuando yo se las entrego.” Pero por el muchacho supe que te habías casado y pronto me enteré que te habías quedado viuda y le hacías otra vez compañía a tu padre” (Rulfo, 139). Páramo al sentirse herido, vulnerable a la muerte de Susana San Juan decide hermetizarse, a “cruzarse de brazos”: “ La Media Luna estaba sola, en silencio. Se caminaba con los pies descalzos; se hablaba en voz baja. Enterraron a Susana San Juan y poco en Comala se enteraron. Allá había feria. Se jugaba a los gallos, se oía la música; los gritos de los borrachos y de las loterías. Hasta acá llegaba la luz del pueblo, que parecía una aureola sobre el cielo gris. Porque fueron días grises, tristes para la Media Luna. Don Pedro no hablaba. No salía de su cuarto. Juró vengarse de Comala: --Me cruzaré de brazos y Comala se morirá de hambre. Y así lo hizo” (Rulfo, 171). Inevitablemente surge en Páramo una de las características principales del mexicano: el sentirse solo ante la imposibilidad de abrirse al miedo de ser chingados; como decíamos o somos los que chingamos o los chingados.

En cuanto los numerosos significados del verbo chingar Paz argumenta que todos presentan siempre como significado último la agresión. Ésta en diferentes grados desde el de incomodar hasta el matar, pero siempre con el objetivo de arremeter contra la persona en cuestión: “El verbo denota violencia, salir de sí mismo y penetrar por la fuerza en otro. Y también, herir, rasgar, violar –cuerpos, almas, objetos--, destruir” (69).
Páramo explota y se aprovecha de los trabajadores y sus campos:
—La semana venidera irás con el Aldrete. Y le dices que recorra el lienzo. Ha
invadido tierras de la Media Luna.
---Él hizo bien sus mediciones. A mí me consta.
---Pues dile que se equivocó. Que estuvo mal calculado. Derrumba los lienzos si es preciso.
---¿Y las leyes?
---¿Cuáles leyes, Fulgor? La ley de ahora en adelante la vamos a hacer nosotros. ¿Tienes trabajando en la Media Luna a algún atravesado?
---Sí, hay uno que otro.
---Pues mándalos en comisión con el Aldrete. Le levantas un acta acusándolo de <> o de lo que a ti se te ocurra. (Rulfo, 100)

Además violenta sexualmente en contra de las mujeres en Media Luna: “-- Dicen por ahí los díceres que es él el que se encarga de conchabarle muchachas don Pedro. De la que nos escapamos.-- ¿Ah, sí? Con ese viejo no quiero tener nada que ver. (Rulfo, 103)”, así procreando muchos hijos de la chingada, como Juan Preciado, Miguel Páramo, Abundio y posiblemente muchos más. Media Luna tiene por madre a la chingada. La Chingada según Paz “es el engendro de la violación, del rapto o de la burla” (72), deshonra que el mexicano dentro de una sociedad de competitiva entre fuertes y débiles, de chingones y chingados, no puede soportar.

Así mismo, la búsqueda de Juan Preciado por su padre Pedro Páramo reconoce el primero ser un viaje que realiza principalmente por su madre, para así poder cobrar el abandono del padre. La búsqueda del origen de Preciado es uno de los elementos más que se relacionan con uno más de las características del mexicano: “El misterio del paradero de sus restos es una de nuestras obsesiones. Encontrarlo significa nada menos que volver a nuestro origen, reanudar nuestra filiación, romper la soledad. Resucitar” (Paz, 76). Sin embargo, es sabido y el mismo Paz lo argumenta en el capítulo llamado “La dialéctica de la soledad” en El laberinto de la soledad que es el hombre el único ser que se siente solo y también el que está en búsqueda de otro. Así que Rulfo logra la identificación no sólo de los mexicanos hacia Juan Preciado en la búsqueda de su padre, sino de todos los habitantes en el globo terráqueo.

Pedro Páramo es indudablemente el reflejo de la forma de vida, hablando del comportamiento del mexicano, vigente aún en el siglo XXI. Ahora podemos observar la mexicanidad que presentan al menos los personajes de Rulfo, que responden, como ya lo habíamos mencionado, a exigencias sociales a la propia identificación. Además, una de las historias principales de la obra es decir, la de Juan Preciado nos remite al sentimiento de la soledad de los mexicanos y a la búsqueda del origen, es decir el rompimiento de este aislamiento.



Bibliografía
Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. México: Fondo de cultura económica, 1981.
Rulfo, Juan. Pedro Páramo. España: Cátedra, 2003.


sábado, diciembre 24, 2005

¡Feliz Navidad! ¡Felices Fiestas! o al menos ¡Feliz atragantón y borrachera!


Nunca falta la estrella de la fiesta

Es inevitable apreciar cada uno de los foquitos navideños que mis vecinos han agregado a cada ocasión que me es necesario salir de mi casa y, por supuesto, regresar a ella.

Podríamos pensar que esta carrera de “a ver cuántos foquitos soy capaz de poner” y de “a ver qué vecino es el manda más foquitos navideños” es simplemente un juego donde los vecinos registran las horas en las que salgo y entro de mi casa para ordenar cada vez más o menos foquitos según sea el caso. Y es que si lo pensamos de esta manera, puede sonar lógico, o es que ¿acaso son dueños de la comisión de electricidad?

Basta. Sólo es interesante mencionar que, entre tanta competencia hasta yo me sentía en la necesidad de al menos prender y apagar por un largo período el foco de la cochera y demostrar ese espíritu navideño del que tanto admiro de mis vecinos. Sin embargo, una vez más, decidí mostrar ese espíritu grinchero.

Así también, me pareció gracioso observar, entre los adornos de mis vecinos, a un enorme grinch inflable. ¡Claro!, el Grinch estaba siendo acompañado de lucecitas, noches buenas, adornitos rojos por aquí, adornitos verdes por allá, todos glaseados de un tono dorado. Bonito, pero ya no entendía la idea. ¿Qué no el Grinch hablaba de la espíritu consumista de la navidad?, por que ya el inflable de algunos 800 pesos me dejó en duda.

Al parecer el mismísimo Grinch se ha convertido en un objeto más de la comercialización de la navidad, ¿qué loco, no? Pero bueno, dígame algo que no se comercialice en esta navidad… ah!, por poco se me olvida: la navidad es el momento en que los hombres se reúnen para recordar el nacimiento del niñito dios. Si, ese niñito, el niñito al que todos los chiquilines de la casa le demandan un x-box, una bratz, un carrito eléctrico o una cocinita integral. Mientras que los ya no tan chicos, le solicitan la srta. Santa claus del comercial de tkt o un Ken playero a los musculos de fuera. Recordemos que todas estas peticiones son mejor realizadas por los demandantes y recibidas por el que concede, después del sacro evento del rosario. O si la cosa no está tan descarada, pues las peticiones se realizan durante el convivio de la pachanga, para que se amenice, ¿no?

Pero bueno, la discusión si las fechas se celebran según la perspectiva religiosa es otra cosa, aunque respeto a aquellas personas que sí son coherentes con los preceptos de la religión, por muy pocas que sean.

¿Quién puede negar que las fiestas de diciembre son a todo dar?, para los religiosos sin duda alguna es una fecha muy especial que se comparte con los seres queridos; para los católicos por tradición, es una excusa para pasar un rato agradable con familiares y amigos, recibir y dar regalos, comer todo lo prohibido y tomar para relajarse; y para los no católicos, ni por tradición o convicción, son tiempos para tomarse un descanso, convivir, así mismo de recibir y dar regalos, comer y tomar. En resumen, la navidad es una época en donde se convive con algunos seres queridos, las actividades durante el evento son diversas según las muy superficiales perspectivas navideñas que acabo de mencionar, pero sin embargo sabemos es tiempo de compartir algo.

Y fuera de pensar cuánto consumimos de lo que la caja idiota nos muestra, ya de fregado pensemos en arreglarnos con las personas que tenemos a nuestros alrededores. Comencemos por darnos cuenta que el mundo funciona por hombres, y que por lo tanto con hombres debemos relacionarnos para funcionar como individuos dentro de esta sociedad. Recordemos también, que hay gente que nos hecha la mano sin algún interés material o de beneficio para su persona. En cuanto a este tipo de personas debemos ser cautos, procurarlos; seguramente esta raza nos acompañará un largo tiempo en el camino de la vida.
Y pues antes de ponernos melancólicos, mejor les cuento mi noche del 24:
Llegué un poco tarde, por unas cuantas obvias y rezadas razones. Después me deleite en comunicarme con una persona; de esas que les cuento es un goce procurar. Enseguida nos decidimos por comer, y entre tanto muerto de hambre y tan poco espacio, tuve que esperar hasta la segunda ronda -y no hablo del segundo plato de cada uno de los invitados, sino de la segunda ronda de muertos de hambre a la mesa-. Durante la cena, fui partícipe de algunos comentarios futboleros; así es, futboleros aún y a casi una semana del show chiquidracula, y eso que la familia se identifica con la garra del tigre. Y después tiempo de regalos, acto que me da muchísima gracia; ver a cada una de las expresiones faciales de mis primitos al recibir un regalo, además de verme a mí, a mi primo de 19 y mis hermanos de arriba de 20, babear y bromear –o desquitar la angustia- al ver los regalos de nuestros primos. El cierre de la noche, se resume en fotos, fotos, fotos, no more flash porfavore, y mi tía diciendo: “hiciste trampa en ser de las primas grandes y recibir uno DE LOS MILES regalos”

Nota: las letras mayúsculas son agregados para esclarecer la idea principal del escrito.

Já! Y según yo hablando de consumismo.

¡Felices fiestas!

Muchísimas gracias a todos aquellos amigos con los que sigo y no en contacto:
*Mis cidebitos ¡no se acaben!, los extraño muchísimo: primita, Fatimí, Blanquita, Ale, Tonito, David, Gussy, Rojito, Juanico, Nataly, Chío, Cynthia, Jaime, Iván, Ponce, Lita, Lady D, Dany, Jorge, Pepe, Ronald, Nestor. Mi Lynda hermosa que la veo con más frecuencia.
Y claro, como olvidar a las altas personalidades del Cideb: el prof. Javier y el lobo.
*Los amigos de la vida: Neto y Dani.
*Los tequitos: el renombrado colega, las amiguis: el trío y la compañera periodística.

¡Muchas Gracias!

viernes, diciembre 16, 2005

Los mejores editoriales - Amor del Verde por Amaya Marichal-





¡Qué artículo tan más fluido y un tanto picoso! Durante la lectura a este artículo, reí unas cuantas veces...disfurtenlo.

Comentarios a la autora del artículo a: amaya99@gmail.com
***
“Dupla de payasos”. Así calificó en días pasados a Vicente Fox y a Elba Esther Gordillo el no menos chocarrero Niño Verde, muy poco conocido por los mexicanos como Jorge Emilio González, líder del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
La frase no puede ser más divertida si tomamos en cuenta el número de chistes que circulan por ahí aludiendo a uno de los tantos videoescándalos acaecidos, cuyo protagonista fue precisamente el líder del PVEM. El ingenio mexicano ni siquiera perdonó el ahora famoso apodo de “El niño verde” (también he oído que le dicen “El niño muerde”).
El inmaculado Jorge Emilio González etiquetó de corrupta a la líder del SNTE y afirmó que no tenía la calidad moral para criticar a nadie…
No se ría, es en serio.
Que quede claro que mi propósito no es defender a nuestro señor Presidente ni a la intachable Elba Esther, simplemente pretendo exponer la facilidad con la que los actores políticos lanzan frases francamente jocosas y analizar con el mismo tono risueño algunos datos interesantes relacionados a los principios del PVEM, razón por la cual me di a la tarea de visitar el portal electrónico de este partido.
Tremenda sorpresa la que me llevé. Quizá usted no lo sepa, pero déjeme decirle que los principios fundamentales del Partido Verde son el amor, la justicia y la libertad. Sí, leyó usted bien: Amor. Justicia. Libertad.
Lo de justicia y libertad no me resulta nada extraordinario. Creo que todos los partidos políticos utilizan principios similares para adornar sus discursos y programas políticos. Pero, ¿qué tal lo del amor? ¿No le parece de lo más romántico? En estos tiempos de política tan salvaje, de traiciones, de corruptelas, de engaños y de intentos de desafuero, ¿no es acaso admirable que un partido político se preocupe por este sentimiento tan sublime?
Obviamente, tenemos que entender que las declaraciones hechas por el Niño Verde en contra de Fox y Gordillo son el resultado del amor que profesa el líder del PVEM hacia Roberto Madrazo, a quien describió como una persona “que tiene una visión muy clara de lo que se debe de hacer en la Presidencia de México”.
Otra verdadera prueba de amor fue la realizada por Bernardo de la Garza, quien abandonó su candidatura a la presidencia para unirse al proyecto siciliano del candidato del PRI, decepcionando así a miles de mexicanos que estaban dispuestos a votar por él. Bernardo está conciente de la importancia que reviste la aprobación de reformas a nivel legislativo y está dispuesto a sacrificarse por ello. Los diputados, los senadores y el dinero que ganará el PVEM a cambio de la alianza son sólo factores secundarios. Ese sí es amor del bueno.
Amor a México también es el que mostró la militancia del PVEM al darle la espalda al PAN para las próximas elecciones de 2006 por el hecho de haber traicionado el proyecto que juntos construyeron en el 2000 con el objetivo de tener un México mejor, más bonito y más amoroso.
Pero la muestra suprema de amor es aquélla emprendida por el diputado Jorge Kawagi, quien decidió participar en Big Brother VIP para mostrarnos a todos los mexicanos sus más íntimos pensamientos y sus más nobles intenciones, además de darnos la satisfacción de ser testigos de su admirable condición de boxeador. Y todo eso, sólo por amor a nuestro país.
Pero este asunto del amor no es el único que llamó mi atención de los postulados enarbolados por el PVEM. Algo que me parece sumamente significativo es que el PVEM tiene “la obligación de no aceptar pacto o acuerdo que lo sujete o subordine a cualquier organización internacional, o lo haga depender de entidades o partidos políticos extranjeros o nacionales”.
Así pues, querido lector, estamos ante un partido que predica el amor, que es coherente, que no se somete, que no tiene mañas, que no funciona como un negocio familiar, que no se vende, que no traiciona a sus antiguos aliados. Es el partido perfecto. Es el Partido Verde Ecologista de México.


TOMADO DE MILENIO DIARIO DE MONTERREY EN PUBLICACIÓN DEL 15 DE DICIEMBRE DE 2005




¡Tiempo de tachones, já!


Disculpen la demora, pero esque he andado un poco ajetrada después de mis días post-loquera académica y los he tratado de aprovechar al máximo. Sin embargo, tengo muy buenas noticias. A partir del día jueves ocho de este mismo mes, comencé por colaborar en el periódico Milenio, en donde me dedico a la edición de los artículos editoriales de las páginas 19 y 20 del diario. Es por esto, que desde ahora tengo mucho material por publicar en este humilde espacio.

De aquí en adelante, trataré de publicar, además de las ya leídas aventuras tequitas y una que otra experiencia de escritor reprimido, algunos de los mejores editoriales -a mi parecer- que se publican día con día en Milenio. Así también, si nos da por inspirarnos, realizar un breve análisis de la nota, comentarios, observaciones, etc. Y pues a ver que tal sale esto.

Bueno, después de aviso de nuevas secciones en este espacio, les cuento como estuvo mi inicio aquí en Milenio. Un día de aquellos bien pesadones, con el penúltimo exámen final de la universidad, asistí a un evento organizado por el Dr. Victor Kerber, director de la maestría de Medios de Información y Política en el Tec de Monterrey, titulado algo así -disculpen el olvido- Elecciones 2006 y Medios de Información. A lo que puedo opinar, las exposiciones de los primeros panelistas las encontré pertinentes, interesantes y muy bien abordadas. Pero bien, esta primera parte del evento tal véz lo narraré en otro post y continuemos con lo del diario. Un poco cansada, llegué a la sala de eventos en rectoría. Ahí me encontré con mi profesor de la materia de Introducción a la Política Internacional y organizador del evento, el cual me advirtió de la posibilidad de apoyarle, siendo él asesor de editoriales. Así es que comencé por ir al edificio de Milenio y pues tratar de hacer algo... y sí, me puse a observar al Dr. trabajar y nada más que eso. Y con eso que el Dr. no puede asistir al diario, no lo van a creer pero ya estoy haciendolo sola. Imáginenme toda nerviosa y leyendo un par de veces los artículos para no influir en las ideas principales de estos señores que escriben. Pero bueno pues, si me equivoco ya me lo harán saber, por lo pronto les hago tachones a esta gente.

Muchas gracias al Dr. por esta oportunidad, y pues a darle... ¿qué quería ser periodista?, pues ahí tiene.

Oigan, no se olviden de comprar su periódico Milenio o checarlo en
www.milenio.com

Y pues escribimos más pronto, ya andamos trabajando en un articulillo sobre estas épocas navideñas. Siguanle sorbiendo al chocolatito caliente, que no falta que en poco tiempo haga calor en este Monterrey calidad desierto.

martes, noviembre 29, 2005

Al borde

Y ya hace bastante tiempo que no posteaba en esta cosa. Después de ya casi cuatro meses extraños, difíciles, inadaptables, patéticos, inimaginables, llorados, reídos, angustiosos y los que me llevaron al borde del sentimentalismo. Apenas y comienza este diciembre sin pinito, lucecitas, noche buenas, chocolates, regalos de santaclos; ni mucho menos de tíos, primos, hermanos, amigos o papás, sin empanadas cubiertas de azúcar o del mentado nacimiento que ocupa al menos metro cuadrado de la casa. Aunque ya seguramente, vislumbro un diciembre, al menos sin aquellas comprobaciones de lectura diarias y estúpidas. Ahora sí que empiezo a descansar y ya siento que duele el cuerpo de tanto dormir, aunque diría la sensación es mucha más placentera que cuando el cuerpo dormita sobre los escritorios de la biblioteca de nuestra máxima casa de estudios.
Pero bueno, no hay que caer en el ya patético “y esque el sistema, y esque los maestros y esque la hueva”… simplemente ya estamos aquí adentro y si no nos gusta pues pa fuera, ¿no? Mejor digamos “ahhh que ches viej@s de las de sas como?” y riamos un rato. Convivamos con aquellas buenas y pocas amistades que pudimos germinar y empezar por cultivar durante estos cuatro meses. Pero bueno, a lo que te truje Lencha. Para el lunes 5 de diciembre acaban finales y para el lunes 5 de diciembre salgo de Monterrey a renovar aires, caray, y así regresar fresquecitos y ahora sí, fríos emocionalmente ante las circunstancias que congelaron una vez, el aliento de su servidora.
***

TO: you



Cursi, cursi y cursiliando
dicen que te pasas la vida, mujer.
Cuando escuchas y lees aquella voz lejana,
aquella voz que a través de mares poco se escucha
pero como ola de mar arrastra hasta aquellos labios y caricias tan deseadas.

Dicen que lees lo que tu boca quiere decir
y que dices lo que lees cuando besas en los labios.
No quiero interrumpir pero,
¿qué acaso eso es ya tema del siglo pasado?
que la dicha, que la alegría, que el deseo por el amor ilusionado,
por el amor entusiasmado, por el amor único y apasionado…

El amor en rojo, el amor en rosa, el amor en vela, el amor en candela
y ya hicimos un olor que penetra, que ahuyenta y que paraliza a cualquiera;
con cara y chillido de un pequeño abandonado.
Y es que la pasión come, devora y sumerge al individuo
en un sinfín de amores en desamor.

Que sea amor en rojo, amor en rosa, amor de libreta, amor de poeta.
Que se crea que se cursilea, que se juega, que se vive, que se besa.
Y ya hicimos que se sienta como pétalo en el corazón,
como espina en la razón, que moviliza a dos al amor que cuida y respeta.
Sigue escuchando la voz que viene de mares lejanos,
de costas desconocidas, de tierras que probablemente no visitaras pasado mañana,
pero que sí reconoces a largas distancias como si ésta fuera tuya y
que lees como si fuera el libro más hojeado en tu biblioteca.

Cursi, cursi, cursiliando te veo, en siglos impensados, en siglos de rojo necesitados.
Amando, besando, hasta que la vela chorree, hasta que la candela apeste,
Hasta que el amor duela,
hasta que el amor comprenda,
hasta que el amor comience a dar
hasta que al amor satisfaga el corazón con el pétalo engomado
y a la razón con la espina incrustada.

domingo, noviembre 20, 2005

¿Qué festejabamos hoy, Johny?

sábado, noviembre 05, 2005

Las Coleguis

HACIA EL HARVARD MEXICANO
Claro, hay de colegas a colegas...
Con el paso del tiempo y con los diferentes trabajos estúpidos y laboriosos del Tec, uno se tiene que ir haciendo de compañía que le permita vivir con tranquilidad es decir, hacerse de compañeros quienes estén enterados que los trabajos colaborativos definitivamente deben hacerse colaborativamente. Ya encontrarse compañeros que además proponga formas de realizar el trabajo, es una chulada. De esta manera, uno es capaz de relajarse y visitar alguno que otro amigo para echarse el chal acerca las novedades que por muy superficiales que sean, siempre son bienvenidas: “¡pues que Pedrito se encontró a Susanita con el sancho! (sssss), que mal pex”, o al menos tener el tiempo de rondar por el campus y escuchar las múltiples sintaxis, aún desconocidas pero tal vez sí por descubrir, de los chicos y chicas Tec “si we super bien, pero mal plan” a lo que le contestan: “ya se we, tipo igual y si, no?” Ya sería un lujo contar con colegas que además de ayudarnos a poseer un fin de semana libre de tareas, sean partícipes de cada una de nuestras “happy´s” alegrías así como de nuestras embriagadas tristezas. De todos modos siempre están ahí; cuando el alcohol, la música y uno de que otro ligue convergen en una misma noche.

Puedo decir, que tengo la fortuna de tener colegas como aquellos. Éstas viejas de las que les cuento están re-locas, que cada una de las palabras que tengo orgullo de compartir con ellas, me provoca escribir y volver a reír de cada una de las múltiples y oscuras significaciones que cada una de éstas tiene. Si podríamos considerar sólo las primeras palabras de una conversación regular de mis compañeritas, podría decirse que son: “así estuvieron las cheves, ¿verdad?” o “¿por qué crees que estudio, como y vivo en el Tec? (mientras logra observarse un personaje de muy buen ver)” o “vamos por un cafecito hombre, al cabo clases tienes muchas” y “¡viva el parche!” (frase que aún no acabo por comprender).

Y un día de aquellos, mi colegui y yo nos encontrábamos en una banquita a los alrededores de aulas cuatro, lugar al que yo llamo “pasillo pasarela”. Con todo y cafecito, nos disponíamos a esperar cada una de nuestras actividades; yo, una sesión de fotos para la nueva propaganda “hacia el Harvard mexicano” (material completamente invaluable para la Loca de la Casa) y mi colegui esperaba la llegada de las 11.30 para tomar su clase de no se que fregados. El caso, es que mientras mi colegui se fumaba aquel cigarro malboro light que llamaba a la tentación, y yo sorbía con más rápidez mi café capuccino, los números comenzaron a proliferar de nuestras bocas. Y no esque fuera una representación de la divinidad, que según Einstein el lenguaje de los números sea el de Dios, o que según una buena maestra dice resuelven las proporciones áureas, sino que simplemente imaginábamos ser los críticos de aquella pasarela. Pues claro lo que se aprende, se aplica en la misma situación y en el mismo lugar, ¿no? Y si, entre argumento y argumento que si la morfología, que si la coherencia argumentativa, que si el periodista y sus eternas y reprimidos deseos de opinar, de inventar… sólo se escucha:

--“Pues, yo le doy un 9”
--“Na, na… 7.5”
-- “¿Qué? (con mirada dura, penetrante, sin poseer explicación)
-- “Chaparro, lentes, without personality, fashion emergency… jelou”

Ya eran cerca de las once. Así que decidimos asistir a aquella sesión fotográfica que serviría como material para la nueva campaña publicitaria del Tecnológico de Monterrey. Y sólo al llegar a aquel pasillo que daba fuera del salón, el que contenía aquellos montones de cámaras fotográficas, sombrillas blancas, y alguna decena de luces, ya se observaba a lo lejos: cabellos largos y güeros, pantalones DKNY, blusas y camisetas AE y bastantes malas vibras de niñas “bien”. Hasta mi colega no aguantó más, y como excusa para salir de aquel cuarto de hienas y domadores, me dijó: “Ya me voy a clase, aquí a aulas cuatro”, a lo que respondí: “Si tienes clase a las 11.30, ¿no?, y apenas son las 11…” finalmente, sin mucho proceso argumentativo me dijo: “Esque de aquí que llegué al salón… prefiero tomarme mi tiempo”. Quiero hacer hincapié y decir que el edificio de aulas cuatro está a escasos cinco metros de distancia de aulas seis, en donde se llevaba acabo esta sesión fotográfica. Comprenda a mi colegui, yo hubiera hecho lo mismo, aunque la curiosidad, por enésima vez, mató al gato. Sólo al entrar a aquel lugar, buscaba la esquina más recóndita, más oscura. Desde ahí, recordando mi clase de ciencia política internacional, donde habíamos tratado el tema de los derechos humanos tanto en el orden internacional como en el mismísimo tecnológico, ya comenzaba por cavilar la seriedad del asunto. Ahora entendía que sí, efectivamente ya aperecían indicios a la violación del segundo artículo de la declaración de los derechos humanos, que dice: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. Uff ¡que paradójico!, ¿no lo creen?, si cuando ya venía venir la pregunta del maestro: “¿Ustedes cómo ven los derechos humanos aquí en el tecnológico?”, yo no sabía si contestar…digo el mismo temor de exponer las fallas institucionales, yo lo veía traducido al ser acreedora de al menos malas caras y una futura actitud negativa hacia mi persona. Y de la misma manera, nadie contestó. Tuvimos que usar el ejemplo de la discriminación del bonito y feo, del morenito y blanquito, habitual en los antros de Monterrey. Aquí es donde paró mi mente, y escuche al responsable de la sesión de fotos: “ustedes tres chicas, ¿pueden ayudarnos en la próxima fotografía donde tomarían el papel protagónico?” No contuve mis deseos de ver a aquellas muchachas, estaban regocijando en alegría. No lo dudo, se habían encontrado ya las estrellas de Hollywood en el mismísimo tecnológico.

La fotografía pretendía reflejar a un grupo de estudiantes realizando las actividades diarias, es decir: (y es mejor puntualizar para posibles mal entendidos) tomando apuntes de la clase o contestando un examen, haciendo esto con total tranquilidad, seguros y concentrados en su trabajo. Se prohibía totalmente, caras angustiosas: “no queremos darles a entender a los próximos estudiantes que está muy difícil”. Ahí es donde lo que creía saber, ya se materializaba; la mismísima administración entiende que los requisitos y exámenes que los estudiantes (o al menos los que si estudiamos) tenemos que realizar muy frecuente, son estúpidos y que indudablemente serán parte de nuestras angustias y nuestra sobreproducción biliosa. Lo único que hice, fue reír. De la misma manera que mi colegui se excusó conmigo para largarse de aquel lugar, lo hice con el fotógrafo.

Ya espero ver con ansia la nueva publicidad que el tecnológico prepara y tiene entre manos. Ya espero ver, una representación académica Harvardiana (con todo y los americanos) en estos retratos mexicanos… ¿mexicanos?

sábado, octubre 29, 2005

Recuerdos hay muchos, pero no muchos son los que hacen su propia novela.


(Música de Silvio Rodríguez al fondo. El lobo eficientando los espacios de los textos en word; de aquellas novelas que adquiere a través del internet , para una impresión más económica.)

--No, profe, no sea gacho. Mire, ahorita estoy pasando por esas étapas de "bache literario", simplemente las palabras no se funden en la unidad del texto.
--Já, eso ya no es un étapa, para ti ya es un estilo de vida académica. Necesito pasar las calificaciones. Ya haz el trabajo.
-- Ay profe, pues a lo que yo sabía las calificaciones se pueden pasar hasta la otra semana.
-- A mí me las están pidiendo antes. ¿Cuánto tiempo necesitas?
-- ¿Cómo?
-- Pues sí, ¿para cuándo lo tienes?
-- A mitad de semana, bien bonito.
-- Está bien, ya vete que estás molestando a los demás maestros. Ya dejame trabajar.

Dicen que al escribir una novela, la historia cobra vida. El escritor no es más que un empleado de los personajes, de los lugares, de las situaciones; es una máquina que simplemente plasma letras en papel. Pareciere que la vida está allá y no acá; donde sólo somos el holograma de un pasado repetido. Allá tal vez un día seamos el susurro del viento, al siguiente la cama de los enamorados, después el llanto de un perro o el desvelo del villano, y si somos afortunados y la obra se asoma a observar un fragmento de nuestra monotonía, hasta el mismo protagonista representamos. Indudablemente la novela es cruel, a unos nos excluye del desarrollo de su propia vida y otros son casi inherentes a ellas. El lobo, es uno de estos últimos; personaje metaliterario que abre camino al gusto por la literatura, que exhorta a la participación en la misma.

-- ¿Qué si todos nos quedáramos en la secu?
-- ¿Cómo?

He dejado atrás mi hogar, ahora camino sobre piedras amorfas. El recuerdo, es mi amuleto, mi pluma que me acompaña durante este trayecto. Cierro los ojos y aún puedo verme dentro de aquellos espejos, que dejaban mi reflejo al descubierto, para que yo lo pudiera observar.

Quien no puede olvidar:

Los debates de Gusy y Toño
Los aplausos de rojito
Las estupideces de David
La risa de Crystal, city texas
La carita buena niña “hellow” de Blanquita
Los cantos invasóricos de mi prima
Las especies y sazones del día a día con Lady D (D vs Coco)
Los que “te valga”, “cero que te influya”, “te lo devuelvo en millones” de Rony
“Iváaaaaaaaaaaaaan!”
La cien por ciento actitud “hablo euro” de Lita
Las coqueterías y enojos de Fátima
Los “estas mal” de Toño
Los sonorosos ruidos de Denisse
Los caminados, saltos y sentados de Juan
Las risas vs palabras de Cynthia
Los “ebri@” de Dany
Los corajes de Gusy: “por que la virgen no es virgen”
El silencio de Nestor
La sonrisa de nuestra Ale consentida del teacher
El “toothpaste” de David
Las oportunas aportaciones de Pepe
El Jaime loves Cinthya :D
Las incoherencias de Ponce
The Tongue, tongue :p
El speed talk de Chio
El “ejejé” del Zurita
Ah… y los infinitos “en Laredo matan de gratis, o sino preguntenle a Gustavo”
El hit reggeatónico “limpiate la cola”
Y claro
Nuestra mascota, el wikiriwakarAwow


Aún no puedo creer que todo aquello haya desvanecido, que ahora me insista en caminar con cuidado, y a esperar desconocer el terreno, el espacio y el ambiente.

“Vine a Comala porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”.


-- Pedro Páramo no ha sido llevada al cine exitosamente. Es difícil proyectar una obra de esta calidad, los personajes no son descritos en el texto, es decir; el elemento fantástico esencial de Pedro Páramo es su propia palabra, la que crea un mundo de personajes que viven indeterminadamente en cada uno de los lectores.
-- Pues yo no sé, pero cuando leo las líneas de Pedro Páramo, usted está ahí.



*Muchas felicidades maestro, por la puesta en escena de Pedro Páramo. Estar allá, era como percibir el personaje haciendo personaje de Pedro.